Crónicas de Browne (XIV): COBARDES

COBARDES

Por Rogelio Rengel Ros

(Director de Ediciones Internacionales de Don Balón)

Quisiera dejar claro que siempre que uno luche por sus ideas sin tratar de imponerlas por la fuerza tiene todo mi respeto y admiración, a pesar de no compartirlas.

En los últimos 30 años en España tenemos una de las peores lacras que es el terrorismo. Cobardes que se envuelven en la bandera de Euskadi y castigan con la muerte a todo aquel que no opina como ellos.

Esos seres mezquinos tienen nombre y apellidos, ETA y la llamada izquierda abertzale. Para mí la banda, su brazo político y todos los que les apoyan son igual de cobardes.

La semana pasada [principios del 2009] en Bilbao una representación de la izquierda radical se manifestó pidiendo una selección vasca.

Por supuesto están en su derecho de pedir lo que consideren justo, pero cuando esa reclamación la hacen personajes deleznables como Tasio Erquizia o Jone Goirizelaia, chusma que no les repulsa la muerte de quieren piensan diferente a ellos, pierden toda credibilidad.

Dime con quién andas y te diré quién eres.

Pues bien jugadores como Mikel Labaka o Ion Ansotegi, de la Real Sociedad, como Gaizka Garitano, del Alavés, o del Athletic, como Joseba Garmendia, Eba Ferreira, del Athletic femenino, el ex futbolista y portavoz de Esait, Ricardo Mendiguren, el ex futbolista de la Real, Aitor López Rekarte, iban acompañando de la mano a esos seres mezquinos, que aprueban que se mate sólo por el hecho de pensar diferente.

Pues para todos ellos mi más profundo asco, quien apoya a un cobarde es otro cobarde.

A todos los que luchan por un ideal con la palabra, a los que sufren por pensar diferente toda mi admiración. A los que utilizáis la fuerza para imponer vuestras ideas y a todos lo que les apoyáis, recordaros otra vez sólo sois unos mierdas.

Crónicas de Browne (XII): SU PRIMER HIJO

SU PRIMER HIJO

‘I Guess That’s Why They Call It The Blues’ suena ensordecedoramente en los altavoces del coche. Ataúlfo regresa a casa, con tranquilidad. Antes de cruzar la puerta de su hogar tiene que decidir cómo le va a contar a su novia la novedad. Quizás sería conveniente que no se anduviera con rodeos, pues él sabe que desde que está encinta Verónica se ha vuelto muy irascible. <<Sí, del tirón>>, concluye. Apaga la radio y arroja el consumido pitillo por la ventanilla unos metros antes de llegar a su casapuerta. Entra formando un poco de ruido para que ella advierta su presencia.

—¡Amor! Ya ha llegado tu hombre —anuncia él.

—¡Hola cariño! —ella le saluda con un beso.

—Siéntate.

—¿Por qué? —pregunta mientras fruncen el ceño.

—Hazme caso, es por tu bien y el de nuestro hijito —contesta él palpando la barriga de su futura cónyuge.

—Vale, venga, suéltalo.

—¡Tenemos casa! ¡Gratis!

—¿Qué! —ella cambia el gesto por uno de sorpresa—. Ataúlfooo….

—Tranquila, no te exaltes.

—¡No me exalto!

—Déjame contártelo. Pero tranquila, ¿eh? —él le da unas palmaditas en la mano—. Me he encontrado al párroco y le he comentado que buscamos una casa más barata. Entonces él me ha dicho que nos deja vivir en una casa sin pagar ni un céntimo, si cuidamos la ermita que está a las afueras.

—Ya te has fumado otro porro —ella se levanta y se dirige a la cocina—.

—No… sí, pero no es el caso. Yo tampoco le he creído, pero me ha asegurado que incluso nos paga el agua y la luz si ventilamos el santuario ese.

Ella lo abraza y rompe a llorar.

—¡No me gusta!

—Cariño, no tenemos más opciones. Con los gastos del coche, de la comida… con los gastos de nuestro niño… no hay tutía.

Verónica lo entiende perfectamente; no es que sea tonta, es que siempre ha tenido pálpitos. Buenos, malos. Ella entiende que todo lo bueno que les está sucediendo ahora les pasará factura pronto. Y, sabiendo que lleva más de dos meses de embarazo, no es algo como para estar indiferente…

—Mañana tengo cita con el ginecólogo, estoy segura de que algo irá mal.

—¡Qué va! Confía en mí, a Alvarito no le pasa nada. Tendré que acompañarte para que estés más tranquila.

Esta consulta de Alcora está normalmente vacía y hoy no es una excepción. El ginecólogo les abre la puerta invitándoles a sentarse.

—Ahora voy a ver cómo está tu hijo, Verónica. No te pongas nerviosa, todo debe de ir viento en popa —ella se desviste y se apoya en una camilla; su cara refleja temor, como si hubiera visto a un fantasma—. Bien, bien, aquí está uno y… ¡OH! —el médico se calla ante el estupor de su paciente.

—¡Qué! ¡Lo sabía! ¡Algo maligno! —Verónica tiembla.

—Qué pasa, doctor —Ataúlfo conserva la calma.

—Tranquilidad, relajaos —el ginecólogo sonríe aunque Verónica sigue displicente—. Vuestros hijos están bien.

—Querrá decir hijo—replica Ataúlfo.

—Vais a tener gemelos —el médico les felicita.

Ataúlfo da un puñetazo a la mesa y sale de la consulta encrespado. Verónica conoce ahora cuál es el mal agüero que barruntaba.

Ella espera a su novio sentada a la mesa, con la cena servida. Él llega con el discurso bien aprendido.

—No podemos tener dos hijos —comienza él—, no tenemos dinero suficiente. No hay más remedio, abortar.

—¡Jamás! —ella se pone a su altura—. Yo quiero a Alvarito, no pienso abortar. Podemos darle el otro a…

—¡A quién! Aquí, en Alcora, somos poquísimas personas, nadie quiere otro hijo… mejor dicho, NADIE PUEDE PERMITIRSE OTRO HIJO. Sólo nos queda una opción.

Ataúlfo hace un gesto con su dedo índice que espanta a Verónica; sin embargo, ella sólo le tiene a él y hará lo que su novio crea conveniente. Ataúlfo sigue narrando su plan.

—Quitando al médico, nadie sabe que vamos a tener gemelos. Que todo siga como hasta ahora. Vamos a tener sólo a Alvarito. Ah, y mañana nos mudamos a la ermita.

Cinco meses más tarde, los futuros padres están instalados en una casa adosaba a la ermita. Es de noche, aunque nadie lo diría por la claridad que proporciona la luna. La tranquilidad que se respira es levemente perturbada por la brisa que recorre este deshabitado paraje.

—Ha llegado una carta del doctor —Verónica se la ofrece.

—¿Has ido a verle? —él se sorprende.

—Sí, pero hace más de un mes que no le veo.

—¡Eres estúpida! —él tira la carta de un manotazo—. Qué quieres, ¿que todo Cristo se entere?

—No metas a Dios en esto.

—¿Que no lo meta? Él está tan metido en esto como tú y yo. Él nos envía a dos en vez de a uno. Por eso vamos a hacerlo en la ermita.

—¡Estás loco! ¡AH! —ella se lleva las manos a la barriga.

—¡Cariño! ¡Perdona! ¡Cálmate! —él trata de relajarla—. Vamos a la ermita.

Todo está dispuesto en la capilla vacía. Él consigue que la menos futura madre se suba a la mesa del santuario.

—Yo creo que el primero, pues al nacer antes vive algo más que el otro.

—¡Ah! ¡Qué imbecilidad es esa! El primero es Alvarito sí o sí.

—De acuerdo cariño. Que sea lo que Dios quiera.

Los gritos de dolor se pierden en el despoblado bosque. El llanto de la vida suena una vez; y luego otra.

—¡Mis bebés! ¡Mis hijos! —Verónica agarra a sus hijos con fuerza, mientras cierra los ojos.

—Despídete del otro.

—Ni hablar, son mis hijos, ¡los dos!

Ataúlfo desobedece a su esposa y ase al segundo hijo. Verónica no puede relanzar el ataque de su marido, pues tiene las fuerzas enervadas por los nacimientos. Entre chillidos de dolor femeninos, él no es capaz de mirar por última vez a su otro hijo mientras le retuerce el cuello. Verónica cae desmayada ante tal crueldad humana.

<<¡Lo he hecho por el bien de todos, cariño!>>, confiesa interiormente el asesino a la par que derrama una lágrima. <<¡Qué querías que hiciera! Le hubiéramos reprochado siempre que él no era querido, que por su culpa éramos todos desgraciados>>, se compadece de sí mismo.

El asesino entierra las pruebas de su pecado mortal detrás de la ermita donde ha cercenado la efímera vida de su segundo hijo. Parece olvidar su crimen al ver a su neonato Alvarito. Sale de la capilla orando un Padre Nuestro, o lo poco que recuerda de este rezo, mientras sostiene a sus dos seres queridos.

Tras acostar a su esposa-madre con su primer y ya único hijo, Ataúlfo se dispone a olvidar las penas que más bien son un homicidio voluntario. Se sirve una copa, la cual agita mientras mira al infinito. Su mirada perdida advierte un sobre en el suelo. <<Ah, del médico>>. Él se inclina un poco para cogerla pero no alcanza. Lo intenta otra vez mas no logra su objetivo. Molesto por esta situación, aunque curiosos sus ojos por ver qué cuenta la carta, decide levantarse para recogerla. Rasga el sobre con cuidado y saca un papel firmado por su ginecólogo. Él la lee:

Estimados Sr. y Sr.ª Ortiz:

He intentado ponerme en contacto con ustedes pero no me ha sido posible. Iré al grano. Las pruebas que realizamos a Verónica, entre ellas la amniocentesis, revelan una anomalía congénita en el feto más próximo a la vagina. Debido a eso, su primer hijo no vivirá más de una semana. Lamento tener que darles esta noticia de forma tan fría. Estoy a su entera disposición, pasen por mi consulta en cuanto puedan.

P. D.: Al menos Dios ha sido bondadoso con ustedes y les ha brindado otra oportunidad con el segundo gemelo.

Crónicas de Browne (XI): CH’I-LIN

CH’I-LIN

—Ay de nosotras, visitar Pekín vestidas de esta guisa —criticó Mili.

—No seas plasta, tía —rogó Julia—. Ya sabes que tenemos que acostumbrarnos al traje para que luego, al bailar, no nos moleste.

—Menos mal que aquí nadie me conoce —dijo Mili mirando hacia todos los lados— que si no otro gallo cantaría. Mira, vamos a entrar en esta tienda de cuchillos, dicen que las herramientas pekinesas son de excelente calidad.

—Tú siempre creyendo todo lo que te dicen, tía.

—Cállate, deja que pregunte. Perdón señor, ¿cuchillo cocina?

—¿Cuillo sina? —preguntó el comerciante haciendo gestos con la mano como si estuviese cortando la mesa.

—Sí, sí —asintió Mili.

—Cuillo sina, bueno —el comerciante le mostró unos cuantos machetes.

—No —objetó ella—, machete no, cuchillo cocina.

—Cuillo sina, bueno —repitió el vendedor acercándole los machetes.

—Este no tiene —concluyó Julia—, vamos a otra tienda.

—Vale —dijo mientras ambas salían del comercio.

—Cuillo bonito —otro vendedor las paró para ofrecerles otro machete.

—No, gracias —Mili negaba con la cabeza.

—Cuillo, cuillo —más mercaderes se acercaron con sendas armas.

—Tía —dijo Julia mientras aceleraba el paso— que cada vez vienen más, deben de haberse enterado de que quieres un cuchillo.

—Sí, aligera el paso.

—¡¡Cuillo!! ¡¡Cuillo!! —repetían ellos nerviosamente al mismo tiempo que sostenían los machetes.

—¡Venga! ¡Que vienen, corre! —ellas se pusieron a correr ante el temor de ser agredidas.

—¡Tengo miedo! —reconoció Julia—. ¡Corre! ¡Nos están siguiendo! —los comerciantes las seguían asiendo los machetes intentando vender la mercancía.

—¡Entremos en ese templo! —propuso Mili.

—¡Vale! —los vendedores se detuvieron ante el santuario y dieron la vuelta—. Uf —Julia bufó—, creía que nos mataban.

—Qué exagerada. Lo que pasa es que como se expresan de esa forma tan peculiar, pues parece que están cabreados.

—Fuera templo, aquí no —les avisó un guarda—, visita no.

—Tranquilo —Mili intentó convencerle enseñando su estrafalario traje—, somos monjas colombianas.

—¿Qué! —Julia se sorprendió.

—¡Sh! —le susurró Mili—. Déjame a mí.

—Fuera templo —persistía el vigilante.

—Monjas, Colombia —Mili simulaba rezos con las manos—, venimos rezar.

—Bien —él parecía de acuerdo con la explicación—, entra.

—¡Qué fuerte, se lo ha tragado, tía! —exclamó Julia—. Se ha creído que el traje es de monja.

—Una que tiene arte… —indicó Mili cerrando los ojos y señalando a su cuerpo.

—Este templo es un poco extraño, ¿no?

—Sí… —en ese instante sonó un gong.

—¡Áaahh! —chillaron las dos al unísono.

—Ah, mi cabeza —Mili estaba algo perturbada.

—Oh, qué ruido más molesto, vámonos que esto no me gusta —Julia tenía las manos en las orejas.

—¿Por dónde se sale?

—Ahí hay una puerta, creo que puede ser la salida. Ábrela a ver.

—Ábrela tú.

—Está bien, tía —Julia giró el pomo—. Un… ¿bosque? Pero, ¡si no había bosque!

—Debe de ser otra puerta. Caminemos un poco, seguro que hay algún cartel que nos diga dónde estamos.

—Seguro que lo hay, ¡en español! —ironizó Julia.

—Pues… tú camina, que hasta las dos en punto no tenemos que bailar.

—¡Una tumba! —Julia señaló hacia una lápida.

—¡Ah! ¡Qué es esto! ¡Un cementerio!

—Tía, cálmate. Vamos otra vez al templo, que ahí no hay fantasmas.

—¡¡Alto!! —un anciano serio apareció, sostenía un libro algo gastado.

—Éste debe de ser otro guardia —dedujo Mili—. Somos monjas colombianas.

—Eso es una calumnia —replicó el hombre.

—Sí, es cierto —insistía Mili.

—Nos ha pillado, tía, no sigas. Es mentira, no somos monjas, nos hemos perdido, si pudiera decirnos por dónde se sale…

—¿Te crees que nos va a comprender?

—Silencio —ordenó el anciano moviendo tan sólo la boca—. Sólo los sabios más excelentes y los necios más acabados son incomprensibles. Soy Kung Fu Tse.

—¡Tía, que es karateca, nos va a dar una paliza!

—Basta ya de decir sandeces —avisó él frunciendo el ceño—. Soy Kung el Sabio, éste es mi bosque. Qué hacéis aquí.

—Ya se lo hemos dicho, nos hemos perdido —respondió Julia.

—Abandonad inmediatamente estos parajes —Kung se marchó.

—Conque una que tiene arte —le reprendió Julia—. Ahora cómo vamos a salir de este… ¡cementerio!

—Qué histérica te pones, hija, que no son ni las doce y hace un sol de justicia. ¿Te crees que va venir algún espíritu a estas horas?

—¿Espíritus? Qué miedo, yo salgo de aquí por piernas —sentenciaba Julia cuando vio a un joven—. Mira a ese tipo, está intentando atrapar a un caballito.

—Qué caballo más raro, la cola parece de león. Y en la frente tiene… ¡un cuerno!

—Un cuerno bastante largo, es un unicornio. Pero, ¿ese animal no era mitológico?

—¡El joven intenta cazarlo! ¡Mira, el unicornio se está defendiendo, intenta empalarle!

—El joven tiene un machete o algo así, escondámonos detrás de esos arbustos.

—¡Ha desaparecido! ¡El unicornio se ha esfumado!

—¡El joven nos ha visto! ¡Viene hacia nosotras!

—¡Tranquilas! ¡No os voy a hacer daño! —prometió tras soltar el machete—. Necesito vuestra ayuda.

—Qué bien hablan español en este sitio… —se sorprendió Mili.

—¿Qué te ha hecho ese unicornio?

—Nada. Pero necesito el cuerno de Ch’i-lin para sanar a mi hijo de dos años.

—Oh, tiene pareja…

—¡Calla, insensible! —reprochó Julia a su amiga—. ¿Qué le pasa a tu hijo?

—La enfermedad sagrada, epilepsia. Hay que perforar el cuerno hasta convertirlo en vaso. El que beba de él se volverá inmune al mal. Así mismo, el polvo obtenido puede ser administrado en una pócima como protección contra las drogas mortales.

—¿Por eso quieres sacrificar al unicornio? —indagó Mili.

—¡No! —contradijo con enfado el joven—. Xie Wu no va a matar a Ch’i-lin —juró refiriéndose a sí mismo.

—¿Y cómo vamos a ayudarte si ha desaparecido?

—Ch’i-lin puede *teletransportarse una vez al día para huir de algún peligro. Necesito vuestra cooperación.

—Yo no pienso quitarle el cuerno al animalito —Mili cruzó los brazos en señal de protesta.

—No te preocupes —Xie Wu trató de aquietarla—, una vez arrancado, un nuevo cuerno prorrumpirá en Ch’i-lin.

—De acuerdo —resolvió Julia—. Qué tenemos que hacer.

—Para capturar a Ch’i-lin —indicó el desdichado padre— se requiere una doncella de corazón puro. A la criatura le atrae su pureza, y ante ella él muestra la simple ternura propia de su índole, dejándose acariciar.

—Oh, qué romántico —Mili se abrazó a sí misma tras cerrar los ojos.

—Vale ya, tía —Julia le dio una palmada en la espalda—. Esto es algo serio. ¿Dónde estará el unicornio?

—Posiblemente esté en la orilla del río Zhushui, pues a mediodía suele contemplar durante un rato largo el Sol sin ni siquiera obnubilarse.

—Vayamos a ese río, entonces —los tres empezaron a recorrer el sepulcral bosque.

—Toma —Xie Wu le ofreció una planta a Julia.

—¿Para qué es esto? —preguntó ella.

—A Ch’i-lin le encanta el olor a lavanda. Tú pareces ser más pura.

—¡Eh! Y yo qué —se quejó Mili.

—Tú también puedes acercarte a él —sonrió el joven.

—Silencio, ahí está —Julia señaló hacia el cuadrúpedo—. Se dispone a beber agua.

—No, Ch’i-lin rara vez inclina la testuz. Sólo bebe del agua que desciende. Aproximaos a él lentamente —ellas obedecieron.

—Yo creo que se va a espantar —previó Mili.

—Tú camina despacio y déjame a mí.

—Sí, a la experta en mitología —satirizó Mili.

—Sigue ahí, fijando la vista en el Sol.

—¡Ch’i-lin!

—Qué haces, tía, que le vas a asustar —censuró Julia a la par que el unicornio se percataba de la presencia de ambas.

—Nos ha visto —susurró Mili—, con sus preciosos ojos azules.

—Calma, voy a acariciarlo —ella deslizó su mano por el lomo.

—Se deja. Yo también quiero —el unicornio aparentaba estar sosegado—. ¡Mira cómo se ilumina el cuerno!

—Mira, está olisqueando la mano con la que sujeto la lavanda. Está bajando la cabeza para acariciarme las piernas.

—¿Podré subirme a horcajadas en él?

—Mejor no nos arriesguemos… ¡El chino viene hacia aquí!

—¡Ahora! —gritó él al tirar del cuerno.

—¡El unicornio, se está enfureciendo! —el unicornio soltó un relinche grave.

—¡No puedo arrancárselo!

—¡Se va a escapar! —advirtió Julia.

—¡No hay otra solución! —Xie Wu sacó un machete y se lo clavó.

—¡Qué has hecho! —gritaron ambas.

—No tenía más remedio, ha sido por mi hijo —el unicornio se tambaleó y dio con sus huesos en el suelo.

—¡Oh! ¡Su sangre es plateada!

—¡Insensatos! —Kung Fu Tse apareció demasiado tarde—. ¡Habéis matado a Ch’i-lin!

—Ha muerto —sollozó Mili.

—Perdón, maestro Kung —se lamentaba Xie Wu.

—¡Salen llamas del unicornio! —indicó Julia.

—Apartaos —ordenó el anciano. El cuadrúpedo se consumió, dejando sólo cenizas y el cuerno, ahora apagado.

—Necesito esto, maestro. Mi hijo está enfermo.

—Necio, no te servirá de nada. Muerto Ch’i-lin, el asta no tiene poderes —Xie Wu arrojó el cuerno al río, maldiciendo mientras se marchaba.

—¡Fijaos! El cuerno se ha convertido en un cangrejo ermitaño —notó Julia.

—El agua siempre ha sido su elixir —reveló Kung Fu Tse.

—Pobre animalito, habría que ajusticiar a ese hombre —dijo Mili.

—Sufrir una ofensa no es nada, a no ser que nos empeñemos en recordarla —comentó el sabio.

—¿Y el pobre unicornio?

—Nada ni nadie es imprescindible —respondió el anciano.

—Voy a probar una cosa —Julia cogió el cuerno y lo puso junto a las cenizas.

—Qué pretendes —preguntó Mili.

—¡Mira! —Julia vio cómo las cenizas se arremolinaron en el cuerno, que desprendió una luz blanca intensa.

—¡No puedo ver!

—¡Yo tampoco! —se quejaron hasta que la luz desapareció.

—¡Oh! ¡Ch’i-lin! —Kung Fu Tse sonrió por vez primera.

—¡Está vivo! —ellas se congratularon mientras el unicornio corría salvajemente.

—Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad —comentó el sabio.

—¡Y dale con los refranes! —Mili cruzó los brazos.

—Son proverbios. Tomad esto como muestra de mi agradecimiento —él entregó a ellas una piedra.

—¿Qué es esto? —preguntó Mili sin percatarse de que Kung Fu Tse se había esfumado—. Y ahora cómo salimos de aquí…

—Vayamos hacia el templo —comenzaron a caminar.

—Sí, será lo mejor.

—Una piedra verdosa con manchas rojizas…

—¿Un amuleto contra el mal?

—Ahí está el templo… no me había fijado en que tenía los tejados amarillos.

—Entremos —se oyó un horrísono gong.

—¡Otra vez el puñetero disco, tía!

—¡Marchémonos de aquí antes de quedarnos sordas!

—¡La salida, por fin!

—¡Um! Qué alivio —a Mili le reconfortaba la ausencia de ruidos.

—¿Le preguntamos a ese guía si sabe algo acerca de la piedra?

—Venga.

—Perdón, ¿sabe qué es esto? —Julia se dirigió al guía.

—Sí, una piedra de jade —contestó él.

—¿Y la inscripción que hay en ella? —le preguntó Mili.

—Ah, veamos —él la examinó—. ¡Oh! Se parece mucho a la de la leyenda. ¿Queréis oírla?

—¡Claro!

—Una mujer peregrinaba —narró el guía— cuando un unicornio se le apareció en medio del camino. Se arrodilló ante ella y le dio una tablilla de jade con la siguiente profecía inscrita: “El hijo de la montaña de cristal, la esencia del agua, perpetuará el reino caído de Chu (el regente en ese tiempo) y será un rey sin corona”. En ese momento se encarnó vida en el vientre de la mujer, y después de nueve meses dio a luz a un hijo llamado Kung Fu Tse. Éste se convirtió en un gran filósofo y maestro, alteró el pensamiento y la historia de la cultura china más que ningún otro emperador, sin haber desempeñado un cargo en el gobierno… verdaderamente un rey sin reino. A la muerte de Kung Fu Tse, sus discípulos enterraron sus restos mortales en Qufu, su pueblo natal, a orillas del río Zhushui. De entonces ahora, el Unicornio pasó a llamarse Ch’i-lin: Ch’i se llamó al unicornio macho y Lin a la hembra. Kung Fu Tse fue conocido en occidente como Confucio.

Crónicas de Browne (X): POCIÓN DE DESAMOR Nº 10

POCIÓN DE DESAMOR Nº 10

(Acompañamiento sonoro recomendado: http://www.youtube.com/watch?v=7rXhXLsNJL8&feature=PlayList&p=5314617052D5524C&playnext=1&playnext_from=PL&index=22)

Poción de amor nº 9

La primera vez que vi a Nagidrac fue… no me acuerdo. Lo que sí sé es que me gustaba demasiado para que no fuera mi novia. ¿Qué podía hacer yo para engatusarla? Ella parecía pasar olímpicamente de mí, así que decidí visitar a Madame Ruth, ya sabéis, aquella gitana con diente de oro. Me dirigí a la 34 con Vine buscando el puestecito donde había oído que vendía pócimas de amor. Pero para mi sorpresa —y desaliento— no la encontré, así que resolví volver amargado a casa. Cuando di media vuelta una voz susurró a mi espalda.

—¡Psss!

—¿Es a mí? —pregunté mientras daba un giro de 179º.

—Nohombre, me dirihía ar shusho que crusa lasquina.

—Eh… —intenté divisar el rostro de aquella mujer que sólo dejaba ver unos ojos verdes en la penumbra de su puerta.

—Entraquí.

Cuando crucé la puerta me encontré a una gitana con su bola de cristal. Me sonrió y sus labios descubrieron un diente dorado.

—¡Madame Ruth…!

—Cállateysiéntate —cortó la gitana agarrándome la mano.

“¡Madame Ruth, por fin!” me alegré yo. Le conté que había fracasado con Nagidrac, que me sentía deshonrado desde 1956. Ella me leyó la mano y posteriormente hizo un extraño signo mágico.

—Lo que nehesita esla ‘Pociondamor N.9’ —y me guiñó un ojo.

Ahí me ofreció un frasquito verde con una especie de tinta china al que le había puesto un nombre estructurado como el de los brutos mecánicos de Mazinger Z: Garada K7, Doblas M2, Desma A1, Genocider F9… Yo salí tan contento hacia la cita que había programado aquella misma noche con Nagidrac en el peor restaurante de la ciudad. Y es que quería comprobar si realmente la pócima funcionaba y ella no se rendía a mis pies por una cena de ricos.

Allí estaba ella sentada a la mesa tan guapa como nunca. Pedimos el vino menos malo de la casa y mientras ella leía las tapas y tostas disponibles yo conseguí verter toda la Poción de amor nº 9, que al ser invisible conservaba el color rojo del caldo. Yo estaba tan nervioso que tuve que ir un segundito al excusado, pero mi alegría fue inmensa cuando al volver descubrí la copa de Nagidrac vacía. ¡Era cuestión de momentos que se enamorara de mí!

Y vaya si lo hizo, para mi pesar. Pues resultó que después de un tiempo descubrí realmente que lo que me atraía de ella era su belleza exterior y no tanto la interior. Así que sin importarme un bledo corté con Nagidrac el 14 de febrero de 195…

* * *

Poción de desamor nº 10

Cuando Enworb cortó conmigo el 14 de febrero de 195… me sucedió como al chico de Inteligencia Artificial cuando su madre le dice que le abandona. Me volví loca. No podía dejar de pensar en él y en todos los buenos ratos que pasamos juntos. ¡No hay peor sufrimiento que el AMOR no correspondido!

No encontraba consuelo hasta que oí la canción ‘Love potion nº 9’ y comprendí la letra. ¡Si hay una poción de amor debe de haber una de desamor!

Me dirigí a la 34 con Vine, y por el gran cartel que había en la puerta deduje que ahí se encontraba la gitana que buscaba. Esperé a que me abriera, pues si ella era vidente era evidente que sabría que yo estaba ahí esperando para entrar. Transcurridas veintisiete centésimas de segundo la puerta se abrió, penetré en ese sitio iluminado en el que me esperaba una mujer con bata blanca cubierta de productos químicos. Me sonrió y sus labios descubrieron un diente dorado.

—¡Madame Ruth…!

—Cállase y siéntese —cortó la química agarrándome la mano.

“¡Madame Ruth, por fin!” me alegré yo. Le conté que necesitaba olvidar a Enworb, que me sentía desolada desde 195… Ella me leyó la mente y posteriormente hizo una extraña pócima.

—Lo que requieres es la ‘Poción de desamor N.10’ —y me guiñó un ojo.

Ahí me ofreció un frasquito amarillo que olía a Trementina compuesto de la molécula ZIP (que consigue borrar buenos y malos recuerdos, aunque quién será el tonto que quiere borrar los buenos). Me tapé la nariz, cerré los ojos, ¡y me lo bebí!

Al salir estaba tan turbada que no sabía si era de día o de noche. Me dirigí hacia la cita que había programado aquella misma noche con Enworb en el mejor restaurante de la ciudad. Y es que quería comprobar si realmente la pócima funcionaba y me desenamoraba de él pese al magnífico ambiente del establecimiento.

Allí estaba él sentado a la mesa tan guapo como nunca. Cuando le miré a los ojos el corazón no me volcó ni medio grado, así que yo estaba muy feliz de que la ‘Poción de desamor N.10’ hubiese funcionado. Pero me asaltó una duda. Recordé un programa en el que  Eduardo Punset se preguntaba cuánto pagaría alguien por algo que le hiciera incrementar la inteligencia. ¿Y cuánto estaría dispuesto a pagar una persona por una poción para olvidar un amor imposible?

Crónicas de Browne (IX): EL EFECTO BUBKA-SOTOMAYOR

EFECTO BUBKA-SOTOMAYOR

Momento en que un hombre llega a cierta cantidad ingerida de alcohol que provoca que su listón de exigencia de belleza femenina pase de uno de salto con pértiga al de salto de altura.

Crónicas de Browne (VIII): LA LEY DE LOS TRES PRECIOS

LA LEY DE LOS TRES PRECIOS

Para maximizar las ventas de un mism0 producto, hay que establecer tres rangos de precios:

1) Precio barato: para captar a los clientes que busquen ahorrar.

2) Precio caro: para los que busquen la calidad.

3) Precio medio: para la mayoría de consumidores, que no querrán ni el producto más malo ni el más caro.


THE THREE PRICES LAW

To maximize the sales of the same product, it is necessary to establish three ranges of prices:

1) Cheap price: to catch the clients who want to save money.

2) Expensive price: for those who are looking for the quality.

3) Average price: for the majority of consumers, who don’t want neither the worst product nor the most expensive.


Crónicas de Browne (VII): FELICIDAD

FELICIDAD

Félix está en la ciudad. Su sonrisa llega casi hasta sus orejas. Tiene un sentimiento de plenitud que sobrepasa al amor. No tiene ninguna preocupación, está despreocupado; se puede decir que está alegre, que es alegre.

Félix está tranquilo. No tiene problemas; bueno, puede que los tenga, pero parece que no le inquietan; no, no le inquietan en absoluto. Camina despacio, no tiene prisa. No le preocupa que la gente mire de arriba abajo su vestido. Al contrario, no tiene reparos en saludar a aquel que lo examina, con la consiguiente sorpresa de este último.

Félix está pensando. Rememora recuerdos pasados, esos buenos recuerdos que tiene archivados en su cerebro. Pero va más lejos; piensa en el futuro.

Félix está creando su futuro. Lo adorna sin escatimar esfuerzo. Lo revisa para mejorarlo un poco más cada vez. No hay en su futuro nada desolador, ni triste. No, él no está triste.

Félix está ayudando a una ancianita a cruzar la calle. Antes, le ha dado unos durillos que tenía sueltos a un pobre. Luego, más tarde, coge su coche y se marcha pausadamente.

Félix ha estado en la ciudad.


Publicado en on Marzo 1, 2009 at 8:58 pm Deja un comentario
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Crónicas de Browne (VI): EL HINCULTO Y EL SABELOTODO

EL HINCULTO Y EL SABELOTODO

(Fiesta en una casa. Son cerca de las 3:00 del domingo, madrugada del sábado)

SABELOTODO: Yo he visto cosas que vosotros no podríais imaginar. (SABELOTODO se jacta porque parece que Hinculto no sabe de dónde procede esa frase).

Hinculto: …

SABELOTODO: je, je, je.

Hinculto: Yo he visto cosas que no creeríais. He visto naves brillar más allá de la constelación de Orión. Y no sé qué en la puerta de Tungsteimer o algo así. (SABELOTODO se sorprende y brinca de su asiento).

SABELOTODO: ¡Conoces Blade Runner! ¡Tienes cultura!

Hinculto: Hombre, conocer una peli no es tener cultura, cultura es conocer un poco de todo. Pero creo que la frase exacta es “Yo he visto cosas que no creeríais”. (SABELOTODO pone cara altiva).

SABELOTODO: No. “Yo he visto cosas que vosotros no podríais imaginar”, dicha por Roy Batty.

Hinculto: Yo creo que decía textualmente “creeríais”.

SABELOTODO: Si lo sabré yo. Dice “que no podríais imaginar”. Me juego 500 euros. Y la puerta es Tannhaüser, que por si no lo sabías es una ópera de Wagner.

Hinculto: Pues no lo sabía. Pero no pienso apostar dinero, ¿sabes por qué?

SABELOTODO: Porque tengo razón y perderías.

Hinculto: No, porque la experiencia me ha demostrado que la memoria falla, porque yo mismo he estado segurísimo de muchas cosas y luego he visto que estaba equivocado. Como con el fútbol por ejemplo.

SABELOTODO: Qué pasa, que sabes mucho de fútbol.

Hinculto: Sí.

SABELOTODO: Yo también, a ver hazme una pregunta.

Hinculto: Resultado de la final de la Copa del Mundo del 54.

SABELOTODO: …

Hinculto: Alemania 3, Hungría 2.

SABELOTODO: Bueno, y la del 66 fue gol o no. (Hinculto se queda meditando unos segundos). ¿No sabes a lo que me refiero?

Hinculto: Sí, a la final entre Inglaterra y Alemania, la del gol fantasma, claramente no entró.

SABELOTODO: Que fue Hurst el que remató.

Hinculto: Pues si te digo la verdad no lo recuerdo, pero creo que debió de ser él porque metió tres goles.

SABELOTODO: Bueno, qué, entonces has ganado 500 euros, ¿no? (Pone una sonrisa medio tonta).

Hinculto: Pues dámelos. (Siguen hablando y SABELOTODO se marcha con otra sonrisa burlesca y un piropo).

SABELOTODO: Has ganado 500 euros. Gilipollas…

(A la mañana siguiente Hinculto localiza por Facebook a un amigo con el que SABELOTODO había acudido a la fiesta, pidiéndole que le reenviara un enlace de youtube. El vídeo es el de la famosa escena de la peli, en el que el replicante rubio comienza a decir: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais).

Crónicas de Browne (V): UN CUENTO DE INVIERNO

UN CUENTO DE INVIERNO

- Papá, ¿qué ocurre? – preguntó Clara tiernamente -.
Mientras su padre oprimía su pecho intensamente respondió:
- Clarita, vete a dormir. Ya es tarde.

Clara, consciente de que algo pasaba, fue a su habitación. ¿Por qué su padre actuaba de esa forma? ¿Acaso le pasaba algo? Quería saberlo pero él, él no se lo iba a decir. Así que se acostó y trató de dormir un poco. Pero seguía dándole vueltas a la cabeza. <<¿Y dónde porras está mamá?>>, se preguntó.

Cinco minutos más tarde llegó su madre.

- Ramón, soy yo, ya he llegado.
- ¡A buenas horas! He estado en el cuarto de Clara, intentando tranquilizarla.
- Bueno, siento mi retraso. Cenemos y te lo cuento.

Pasaron dos horas; sonó el viejo reloj de cuco marcando las 0:00. Clara estaba adormilada, se había tranquilizado un poquito, pero de repente oyó:

-    ¡¡¡Prampppp!!!, ¡¡¡cuuccpruffzz!!! – adiós al viejo reloj de cuco -.
-    ¡¡Papáaa!! ¡¡Mamáaaa!! – gritó la asustada Clarita.
-    Tranquila, no pasa nada, soy yo, Papá.
-    ¡¡Dónde está Mamá!!, ¡¡dónde está Mamáaaa!!
-    Estoy aquí cielo, estoy a tu lado.
-    ¡¡Qué ha sido eso!! – exclamó Clara -.
-    Nada, no ha sido nada, tu madre ha tropezado con el reloj y se ha roto.  Compraremos uno nuevo; además estaba muy viejo…
-    ¡Quiero que os quedéis conmigo a dormir!
-    No cielo, ya eres mayorcita – respondía la madre -, ya tienes edad para…
-    ¡¡¡Que os quedéeeeis!!!
-    Vale hija, tranquila, nos quedamos – concluyó el padre, al tiempo que le hacía señas a su esposa sin que se percatara la pequeña -.

Al cabo de veinte minutos Clara dormía profundamente…

-    Blanca, hay que tener más cuidado, Clara está muy susceptible, nerviosa…
-    Tienes razón, no debe enterarse de nada, o si no…
-    Debemos damos prisa, no quiero que suceda lo del año pasado, con lo de su abuelo lo pasó muy mal.  Con 6 años no debe enterarse de estas cosas, es muy joven.
-    Tranquilicémonos, ya nos falta poco, crucemos los dedos para que no se despierte y lo sepa todo.  Sería…

“…un duro golpe para ella”, aseveraron al unísono. Eran cerca de las 3:00 y los padres continuaban con lo que estaban haciendo, sin provocar ningún ruido. Ya ni temían que el viejo reloj de cuco perturbara a Clara. A las 3:13 acabaron. Se fueron bostezando a su cuarto. El padre, al mirar la hora, soltó un premonitorio “¡¡Ufff!!”, veía muy cerca la hora de despertarse para ser domingo.

Clara se mantenía en su estado onírico. Pero a las 5:34 empezó a abrir los ojitos. Se decía a sí misma que era demasiado temprano, que debería dormir más, que podría llevarse una desilusión como la del año pasado con su abuelo (eso era lo que más le preocupaba), que … y así muchos “que”. Finalmente se armó de valor.  Fue a oscuras, palpando las paredes, rozando con los muebles, con un nudo en la garganta, hasta que llegó al salón, respiró hondo, encendió la luz y…

- ¡¡¡AAAHHH!!! – otro chillido de Clara-.
- ¡Clara, hija, qué pasa! – gritó su padre -.
- ¡Qué bien, la Barbie Superstar que quería, y el ordenador, y el osito de peluche, y un nuevo reloj despertador electrónico, y…!
- Esta vez – comentó el padre a la madre – sí que lo hemos hecho bien. Creo que Clara va a pasar su mejor día de Reyes. Dile a tu padre que se olvide de disfrazarse de Papá Noel para siempre.
- La verdad es que sí, le hubiese reconocido hasta un ciego -respondió la madre -. Pero, ¿y si probara de Rey Melchor?


Publicado en on Diciembre 16, 2008 at 6:52 pm Deja un comentario
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Crónicas de Browne (IV): El Play2mate (se acaba mi mes)

EL PLAY2MATE (SE ACABA MI MES)

¡Pic! (se abre una ventanita del Messenger)

>>> Estás hablando con Margot (los dos mejores pechos de Navarra).

>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
:|
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
q
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
:@
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
q pasa
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
como dices que se termina tu mes
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
ah
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
no se si es en el trabajo  o de vida
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
yo que se
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
aclaramelo
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
es por lo de play2mate
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
del mes
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
??????
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
no lo entiendo me lo explicas?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
:|
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
tu sabes quien son las playmate
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
¿?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
playmate es la playstation?
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
no hija, son las del playboy
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que!!!!!!!!!
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
Claro
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
por fa cuentamelo pq no  me esttoy enterando de nada
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
las play mate son las play boy
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
aro
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y se termina el mes de que
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
y una es la del mes
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ah
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
amigo
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
q
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
joer
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
q torpe ere, las entendio?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y que tal es enero?
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
dejalo
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que si
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que que tal era enero hombre
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
y yo q se
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
si estaba buena y esas cosas
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
eso no viene al caso
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
si era rubia o moorena
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
que no es eso
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
tio pues creo q no lo he entendido
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
mira
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
a ve
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
te explico lo que he entedido
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
ok
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que tienes un calendario o algo asi
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
no
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
con las chicas play boy
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y como enero esta a punto de finalizar
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
pues que tienes que arrancar la hoja y te quedas sin una chica play boy
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
q no
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
pero llega otra que es la de febrero
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
pues explicamelo como si fuese para navarros
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
lo de play2mate, es una mezcla de playstation y playmate, pa hace una gracia
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
plasytation2
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
si
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y que pasa?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que te tiras en un juego a una tia de play boy
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y tienes orgasmos y eso
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
por lo menos te estas riendo un rato
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que es un juego en comun entre muchos internautas?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
oye yo puedo ser un poco corta, pero tu te explicas fatál
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
fatal
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
joe
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
a ver
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
cuando pongo “Play2mate”
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
es una mezcla de Playstation 2 y Playmate
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
lo entiendes o no?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y playmate
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
es igual a play boy
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:

>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
es un juego?
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
no
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
te follas a las tias de play boy
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
joer
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que no se nada de eso
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
y dale…
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
q pesada
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
odio los jueguecillos eso
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
q no hay!!!!
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y no entiendo lo que es play mate
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
no se si es un juego
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
un programa
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
mira, pregunta a tus compañeros
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
una revista
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
que es
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
no lo saben
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ya se lo he preguntado
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
joe, q inculta la gente
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
a ver
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
Playmate: dícese de aquella chavala que posa para la revista Playboy
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ahhhhhh
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y?
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
Playmate del mes: aquella playmate que es la mejo/mas buena del mes
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
Playstation 2: consola de videojuegos
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ya
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
Play2mate: nombre inventado por mi, mezclando los términos anteriores, que no tiene ningún significado, es sólo un nombre pa hacer “gracia” al que lo entienda
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
lo de paly estation lo sabia
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ahhhhh
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y lo de mate
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
Play2mate del mes: yo.
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
pq es?
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
lo de mate por play2mate?
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ya
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
play : jugar
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
y mate
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
mate es compi
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
mira tio me lo explicas en persona mejor
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
jajajaj
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
pq todavia estoy dudando lo que es
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
no lo tengo mu claro
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
ok, jaque mate
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ok
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
muaaaaakkkkk
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
gracias por molestarte
>El Play2mate (se acaba mi mes) dice:
ciao
>Margot (los dos mejores pechos de Navarra) dice:
ciao